El 9 de septiembre, la International Union of Marine Insurance (IUMI) publicó un documento de prevención de pérdidas que pide a aseguradores y partes interesadas revisar la forma en que analizan las reclamaciones por cargas de acero. Su propuesta central es práctica: en vez de detenerse en la causa inmediata del daño visible, las investigaciones deben identificar el primer fallo prevenible de la cadena de transporte.
El documento señala fuentes recurrentes de pérdidas: exposición a humedad y corrosión, estiba o trincaje deficientes, daños por manipulación mecánica y documentación insuficiente. Según IUMI, el fallo de control decisivo puede producirse mucho antes de la travesía marítima: por ejemplo, si se acepta carga en mal estado, se carga bajo lluvia, se utiliza una protección inadecuada, se estiba de forma impropia o faltan registros contemporáneos.
La exposición es significativa. Datos de la World Steel Association sitúan las exportaciones mundiales de productos de acero terminados y semiterminados en 456,5 millones de toneladas en 2025. Por separado, la Major Claims Database de IUMI registró 583 reclamaciones de carga superiores a USD 250.000 en 2024, con pérdidas incurridas por USD 677 millones. Estas cifras corresponden al mercado de carga en general, no solo al acero, pero muestran el valor de evitar pérdidas repetitivas en mercancías de gran volumen.
Para la gestión de reclamaciones, el documento refuerza la importancia de pruebas que acrediten la condición y custodia de la carga en cada punto de transferencia. Son útiles las inspecciones de condición previas a la carga; fotografías y vídeos fechados; registros meteorológicos y de interrupciones; recibos del primer oficial y reservas sobre la carga; registros de conteo y daños; planes de estiba, trincaje y segregación; registros de tapas de escotilla, sentinas y condición de bodega; y avisos de daños emitidos sin demora a la parte pertinente. Cuando sea posible, la evidencia debe conservarse en su formato nativo, con datos claros sobre fecha, autoría y cadena de custodia.
La lección operativa no es que toda reclamación pueda evitarse con más documentos. Se trata de relacionar la evidencia de inspección y los registros operativos con decisiones aún modificables: aceptar o rechazar carga dañada o mojada, suspender la carga, mejorar la protección, modificar la estiba o formular una reserva. Los fletadores y los intereses de la carga también deben asegurar que la condición declarada, las especificaciones de embalaje y las instrucciones de carga coincidan con los registros del buque.
Por qué importa: los daños al acero suelen ser controvertidos porque la corrosión, la humedad y las marcas de manipulación pueden descubrirse tras varios cambios de custodia. Una revisión disciplinada del “primer fallo prevenible” puede separar problemas previos al embarque de exposiciones durante carga, transporte y descarga, y hacer más específicas las acciones correctivas. Esto mejora la prevención y la calidad de la prueba si posteriormente surge una reclamación.
La tecnología apoyó la investigación y la redacción. TWS conserva la responsabilidad editorial del contenido publicado y de las fuentes citadas.
¿Necesita apoyo operativo?